Aceleradas y en 3D

Son las bestias del 3D. Esas placas que exigen la tecnología al límite para ofrecer un poco más de pixeles, un modelo tridimensional con más polígonos, una textura más realista, una iluminación más sutil o un modelo de clima más creíble; todo con tal de lograr que los gráficos de la PC sean más complejos, más realistas, más espectaculares.

Este año se cumplen 15 desde que 3Dfx llevó al mercado masivo las aceleradoras de gráficos 3D. La primera de las placas de 3Dfx (que en 2001 quedó en manos de Nvidia), la Voodoo, tenía 4 MB de RAM propio y un chip que corría a 50 MHz para calcular la posición de los triángulos que formaban los cuerpos tridimensionales de un mundo virtual.

Desde entonces la industria cambió bastante: los gráficos 3D hoy son cosa de todos los días, y cualquier computadora moderna tiene un chip de video capaz de calcular objetos en 2D y 3D con un rendimiento aceptable, como parte del procesador central o integrada al motherboard, tanto de Nvidia, de AMD (que compró ATI en 2006) o de Intel -sobre todo con la línea 2011 de los chips Core-. El suplemento Tecnología le dedicó una nota a estos procesadores en enero último que puede leerse en http://www.lanacion.com.ar/1345043 .

Sin embargo, todavía hay demanda para tener placas de video discretas (es decir, que se agregan a un puerto PCI Express 2.0).

Para quienes buscan algo así, y no tienen problemas de presupuesto, hay dos modelos que hoy se disputan la supremacía en las PC: la AMD Radeon HD 6990 y la Nvidia GeForce GTX 590, los dos más avanzados que ofrecen los rojos y verdes (como se los suele identificar por el color de sus logos y, en general, de toda su gráfica). Ambos modelos llegaron al mercado en marzo último y comparten algunas características: tienen dos procesadores gráficos cada uno (GPU), todos fabricados con tecnología de 40 nanómetros, más pequeños y más eficientes en consumo de energía que las versiones anteriores; 3 o 4 GB de RAM GDDR5 propia (la GTX 590 o la HD 6990, respectivamente), y entre 365 o 375 watts de consumo máximo de energía (dependiendo de si se trata de la tarjeta de Nvidia o de AMD); recomiendan ser usadas con fuentes de 700 o 750 watts.

Ambos equipos, además, dan soporte a video en 3D (es decir, para ver juegos o películas con imágenes estereoscópicas en pantallas compatibles) vía el estándar HDMI 1.4a. La GTX 590, en su versión convencional, tiene tres conectores DVI y uno Mini DisplayPort, mientras que la Radeon HD 6990 ofrece cuatro Mini DisplayPort y un puerto DVI, DisplayPort es un conector para transmitir audio y video digital, que se espera desplace al DVI en los próximos años. Ambos equipos usan una ranura PCI-Express 16x y pueden ser conectados a otras tarjetas para funcionar en paralelo, una técnica que se llama SLI en el mundo Nvidia y CrossFireX en el de AMD.

El precio promedio de estas placas en Estados Unidos es de 700 dólares. En Anandtech.com, Tomshardware.com, HardOCP.com, Guru3D.com y otros sitios especializados pueden encontrarse comparativas de rendimiento entre ambos dispositivos (en inglés): el equipo de AMD termina en general con un puntaje apenas superior, pero el de Nvidia es más silencioso. También hay información en los sitios locales www.toxico-pc , www.maximo.net , www.3dgames.com.ar o www.alkon.org.

Para otros bolsillos

AMD y Nvidia ofrecen, además, modelos más económicos, basados en el mismo procesador que los dos dispositivos mencionados, pero con prestaciones más modestas (un solo chip, relojes más lentos, menos memoria RAM). En el caso de Nvidia son el GTX 580, 570 y 560i; AMD ofrece, por su parte, los HD 6970 y 6950. Para presupuestos más limitados también hay otras opciones, disponibles en las tiendas locales. En términos generales, ambos fabricantes eligieron un método de numeración ordinal para orientar al usuario: un modelo con número mayor debería tener, en teoría, un mejor rendimiento que otro con número menor.

En la práctica hay variaciones, fruto de las combinaciones que hacen los fabricantes entre el procesador y su reloj interno, la cantidad y el tipo de memoria, el bus de datos y demás. Se usan dos tipos de memoria RAM en las placas de video 3D (que no es la RAM general de la PC): DDR (iguales a las que se usan para la RAM de todo el equipo) o del tipo GDDR, especiales para estos dispostivos; estas últimas son más veloces y por lo tanto ofrecerán una mejor performance, al intercambiar datos más rápido con el procesador gráfico, pero también son más caros.

Por ejemplo, una Radeon HD 5770 de XFX o Sapphire con 1 GB de memoria GDDR5 y doble salida DVI, conexión DisplayPort y HDMI tiene un precio local de 860 pesos, pero una XFX con el mismo chip y 1 GB de RAM DDR2 y conectores VGA, HDMI y DVI tiene un precio que ronda los 525 pesos. EVGA ofrece una tarjeta GeForce GTS 450 con 1 GB de RAM GDDR5 y conectores DVI, HDMI y VGA a 820 pesos. Por 650 pesos, aproximadamente, es posible encontrar placas Radeon HD 5670 de MSI o Sapphire con 1 GB de RAM GDDR5 y los tres tipos de conectores de video.

Más modestas, las GT 430 con 1 GB de RAM DDR3 de EVGA o Zotac rondan los 450 pesos, mientras las GT 220 con 1 GB de RAM DDR2 rondan los 410 pesos, en este caso de XFX o Sentey (todas con conectores VGA, DVI y HDMI). Otra alternativa son las Radeon HD 5450 de XFX, MSI o Sapphire, que incluyen 1 GB de RAM DDR3 y los tres conectores gráficos a 370 pesos, aproximadamente.

Antes de comprar una placa es recomendable averiguar su performance relativa a otros modelos en los sitios especializados, para despejar dudas sobre el rendimiento que ofrece ese modelo específico.

La importancia del gabinete

Al elegir la placa de video hay que tener en cuenta algunos parámetros de la PC. Primero, por supuesto, hay que verificar que el motherboard del equipo tenga una ranura PCI-Express 16x libre. Luego hay que atender al consumo pico de energía de la tarjeta de video y a la capacidad de la fuente del gabinete, que además debe tener un conector libre para alimentar la tarjeta. Ante la duda es preferible comprar una fuente de mayor capacidad a la estándar (600 watts o más, por ejemplo) para que no esté exigida al máximo durante una sesión agitada de juego.

Los watts se refieren a la capacidad máxima que puede suministrar, no al consumo promedio: si la PC está prendida, pero se está usando sólo para escuchar música o navegar por la Web no consumirá esos 600 watts (de la misma manera que el consumo tope de una tarjeta es para picos de rendimiento, y no para un juego sencillo o reproducir un video).

También hay que notar el tamaño de los modelos más poderosos, que suele ser el doble que una tarjeta convencional para dar espacio al sistema de enfriado, y que por lo tanto puede anular una ranura del motherboard contigua a la tarjeta.

Este consumo de energía implica calor; aunque las placas traen su propio sistema de enfriamiento, lo ideal es agregar ventiladores para sacar el calor de adentro del gabinete. Los más comunes tienen un precio de entre 20 y 30 pesos. Las soluciones más sofisticadas (y más caras) usan agua para enfriar el equipo. En todos los casos, lo ideal es que el gabinete sea grande, para ayudar al flujo de aire dentro del mismo, mantener estable la PC y permitirnos disfrutar de nuestro videojuego.

Fuente e imagen: La Nación