Zuckerberg se reserva el poder absoluto aunque no tenga la mayoría del capital

El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha querido dejar todo bien atado antes de que Wall Street desintegre en miles de acciones el imperio que creó hace ya ocho añosEn la documentación enviada al regulador financiero, de casi 200 páginas, la compañía deja muy claro el papel que seguirá desempeñando Zuckerberg en el futuro de la red social: poder absoluto aunque no tenga la mayoría del capital, un poder que se extiende en parte hasta después de su muerte.

Zuckerberg posee un 28,4% de Facebook, pero tiene acuerdos con otros accionistas que le dan el control sobre el 56,9% del capital. Aunque ese porcentaje se diluirá algo con la salida a Bolsa de la compañía, las acciones de Zuckerberg pertenecen a la serie B, por lo que tienen 10 veces más derechos de voto que las de la serie A, que son las que se colocan en el mercado. Con ello, el poder de voto de Zuckerberg seguirá estando por encima del 50% tras la salida a Bolsa.

Con el control de las votaciones en la mano, Zuckerberg tendrá la última palabra en cuanto a los nombramientos o las posibles fusiones o ventas. El documento especifica que como director general de Facebook, el exestudiante de Harvard podrá decidir sobre los consejeros o cualquier asunto de gestión de la compañía.

Zuckerberg tiene diferentes acuerdos de cesión de los derechos de voto de otros socios. En algunos casos, los derechos de voto serán del fundador de Facebook hasta su muerte. En otros, la cesión terminará cuando los socios con que está aliado vendan sus acciones. En cualquier caso, su mayoría es muy cómoda. Por si fuera poco, la empresa ha adoptado además cláusulas antiopa que la permitirían defenderse en un escenario, por ahora muy improbable, de una opa hostil.

Facebook ha elegido además salir a cotizar en Bolsa bajo la modalidad de “compañía controlada”, una fórmula en la que no se exige que la mayoría de los miembros del consejo sean consejeros independientes, lo que refuerza aún más su control. Con esta fórmula, tampoco es necesario que haya una comisión de nombramientos ni de retribuciones en el consejo.

La precocidad de su fundador se ha convertido ya en marca de la casa y, si solo tenía 19 años cuando inventó el album de caras online de la elitista universidad -germen del actual Facebook-, a sus 27 ya está planificado el futuro de la compañía en caso de su muerte. Zuckerberg es el encargado de dejar designado a su sucesor, “una persona o entidad”, indica el documento, “en el caso de que controle la compañía en el momento de su fallecimiento”.

 

Fuente e imagen: El País